El cuidado está en cómo se revisa, no en lo que se promete
En cada auditoría miramos dónde la persona se detiene: campos que no deberían existir, mensajes de error que no explican nada, validaciones que cortan la tarea a mitad de camino. También revisamos contraste, foco visible, etiquetas en los controles y orden de tabulación, porque una interfaz ordenada empieza por ser accesible. La consistencia de patrones se documenta para que cada pantalla no resuelva lo mismo de forma distinta.