En una auditoría heurística aparecen decenas de problemas. Si todos entran al mismo saco, el equipo termina corrigiendo lo más visible y no lo más costoso. Acá cada hallazgo se cruza con el flujo real que lo contiene: onboarding, formularios, navegación, estados de error. Lo que bloquea a la persona para completar algo sube; lo que solo incomoda queda anotado y espera su turno.
Principios que ordenan cada auditoría
Antes de tocar una pantalla, definimos qué tarea tiene que resolver. Los hallazgos se priorizan por impacto real en el recorrido del usuario, no por gusto visual ni por lo que pide la última tendencia de interfaz.